domingo, 20 de julio de 2008

ESPAÑA CAÑÍ- "CARTA DE UN AMIGO CURSI"

Por
Francisco Miranda de Rojas
Confieso que me gusta el género epistolar ya casi en desuso, por desgracia. Sin embargo, de vez en cuando, llega a mis manos algunas cartas que guardo celosamente, no por lo que ellas representan sino porque son, como el caso que me ocupa, dignas de guardarse como lo que son, un tesoro.
Mi amigo Eustaquio Guindilla (nombre supuesto), además de cretino, es cursi y pedante, que es lo mismo. Si no, juzguen ustedes por la carta que recibí el pasado otoño.
Está fechada en Madrid el 14 de Octubre. No tiene desperdicio.


Querido amigo y colega:
El motivo de esta epístola, aparte de interesarme por tu estado de salud, no es sino para demostrarte que sigo tu trayectoria literaria. Ya me enterado de tu reencuentro con la Filosofía, y, como tal, vuelves a ser el hombre peripatético que conocí, tiempo ha, cuando comenzaste a interesarte por la diosa Eros. Cualquier día te vamos a ver con una guirnalda de rosas sobre tu chola recitando bellos poemas de amor de la bella Diotima. ¿Qué cómo lo sé? ¡Ah! Imagínate, para los mentideros de la villa, además de estulticias y banalidades, no existen secretos, aunque a veces, como es tu caso, también circulen buenas nuevas. Pues bien, ¿te acuerdas de Cuqui? Si, hombre no pongas esa cara. Cuqui, te echaba los tejos y tú, porque siempre andabas con tus historias de Nerón, Sócrates y todos los demás, no estabas por la labor y la ignorabas olímpicamente, nunca mejor dicho. ¡Pobre Cuqui! Ya ves, de tanto esperar sólo una sonrisa tuya se ha quedado para vestir santos, o sea, célibe. ¡Con lo mona que era!
Pues sí, chico, Madrid sigue igual aunque más heterogéneo, más plural, más popular por no decir populachero. Ya no hay quien salga a partir de las nueve de la noche, o sea, cuando se cierran los comercios y la vida, al menos de los honrados ciudadanos, parece echarse a dormir, porque quienes no descansan son los numerosos quinquis que, amparados en la oscuridad y mezclados con el bullicio, hacen su Agosto trincando carteras y otros objetos de propiedad ajena. ¡Ay, amigo, cómo añoro la tranquilidad de la costa Malacitana, bañada por el sol y acunada por las olas! Pero es así. Siempre hubo ricos y pobres, guapos y feos, inteligentes y necios…, aunque yo no me encuentre entre ninguno de estos especimenes que, al fin y al cabo, son los que pueblan esto que llamamos mundo.
Un fuerte abrazo y hasta pronto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Eustaquio Guindilla, o como se llame, me parece lo que usted también opina, un cursi y también cretino que no sabe lo que dice.
De Madrid al cielo,¿o ya se han olvidado de ese viejo adagio?
Pero en fin, la carta no tiene desperdicio.
Guárdela por si las moscas.
José Antonio
Vallecas

Anónimo dijo...

¿Cuándo otro relato? Son entretenidos y bastante geniales.
Anímese, por favor.
María Jesús desde Santander

Anónimo dijo...

¿Cuando publicará su novela histórica que habla de la pérdida de las Grandes Antillas? Me interesa mucho ese tipo de historias, pues, de alguna manera, son parte de nuestra historia por muy vergonzosa que sea.
Jose Antonio. Burgos

Anónimo dijo...

¡Hay que ser cursi para escribir una carta así! Si embargo, yo tengo un amigo que supera esa marca; un amigo tan hortera, tan hortera, que los Domingos se coloca una sortija en su dedo meñique para ir a comer con la parienta. Vivier para ver, ¿verdad?

Anónimo dijo...

Querido Paco soy tu hermana Lola estoy leyendo tu blog con Paola, no sabia que tenías tantas publicaciones, estoy admirada de tener un hermano tan way (como se dice ahora), sabes que te quiero y me acuerdo mucho de ti y de todos, cuando estabamos en casa con papa y mama, a ver cuando me haces una visita. Un abrazo y un beso. LOLA

anotnio dijo...

Muy ingeligente, simpática e ilustradora carta. Me gusta el género epistolar, por desgracia en vías de extinción.
Saludos
Antonio López
Valladolid